PLANTEAN PROYECTO PARA QUE LA ESTERILIZACIÓN DE PERROS Y GATOS SEA UNA POLÍTICA DE SALUD PÚBLICA

Los congresistas Alberto de Belaunde y Marisa Glave, junto a la organización COLPA (Coalición por los Animales del Perú), presentaron un proyecto de ley que tiene por propósito establecer las esterilizaciones como componente de la política nacional de salud pública. De esta forma, el Ministerio de Salud podrá incluir en sus estrategias, directivas y normas técnicas la prevención y control de la zoonosis. Ello permitirá que los gobiernos regionales y locales implementan las esterilizaciones en el ejercicio de sus funciones de salud pública y sanidad ambiental.

 

OBJETIVOS DEL PROYECTO

Los objetivos de esta iniciativa son entre otros:

 

  1. Priorizar las esterilizaciones de animales frente a su envenenamiento o sacrificio para el control de zoonosis.
  2. Facilitar un marco normativo que le permita a las autoridades actuar eficientemente contra la zoonosis y brindar una estrategia eficaz para reducir la sobrepoblación animal.
  3. Incentivar a los gobiernos locales a prestar servicios de esterilización a estos animales y a los tenedores de mascotas a esterilizar a los perros y gatos bajo su cuidado.

ROL DE LAS AUTORIDADES COMPETENTES

El Ministerio de Salud como ente rector en el control de zoonosis en el Perú, tendrá que adaptar sus normativa y estrategias para incluir la esterilización como método prioritario de control de población de perros y gatos y, en esta medida como un método complementario de la vacunación.

 

Los gobiernos regionales y los municipios locales deberán implementar y/o facilitar el desarrollo de programas, campañas y acciones de esterilización masivas, las cuales deberían realizarse a precios sociales para los sectores más vulnerables de la sociedad. En paralelo, deberán promover el registro y control de la población de perros y gatos ferales, sin hogar o comunitarios, y promover la esterilización como principal método de control poblacional de gatos y perros y, como estrategia de tenencia responsable de animales de compañía. Para este fin, podrán crearse veterinarias municipales para cumplir esta misión,

 

Al respecto, el INDECOPI determinó en setiembre de 2018 que el Estado, mediante sus órganos nacionales y gobiernos locales, tiene el deber de adoptar medidas de prevención en temas de salud pública que enfrenten la zoonosis, la cual podría afectar la salud de las personas. Por ello, se pronunció señalando que las acciones que se realizan con esta finalidad son “…servicios preventivos y asistenciales [que] no constituyen actos de competencia desleal” y no son contrarios a lo establecido por el artículo 60 de la Constitución Política del Perú.

 

Asimismo, INDECOPI consideró que los servicios veterinarios de vacunación, esterilización, desparasitación, eutanasia, tratamiento para la sarna, suturas simples de heridas “constituyen el ejercicio de un deber en resguardo de la salud pública”.  En esta línea, este proyecto de ley estima que los servicios de esterilización deben ser promovidos y subsidiados por el Estado en tanto resguardan la salud pública.

PROBLEMÁTICA EN CIFRAS

La gran mayoría de perros y gatos en el Perú se encuentran en estado de sobrepoblación, generando riesgos de salud pública, sufrimiento innecesario de los animales, y perpetuando una cultura de desatención y violencia hacia los mismos.

 

No hay una cifra oficial sobre la cantidad de perros y gatos con hogares o abandonados en el Perú. Sin embargo, existen esfuerzos como el Registro Nacional de Identidad Animal, el cual busca identificar a la cantidad de mascotas que viven en Perú. Así pues, el año 2018, la encuestadora CPI estimó que, a nivel nacional urbano, el 60% de los hogares peruanos tienen por lo menos una mascota, y el 78% de estos tiene por lo menos un perro y 42% por lo menos un gato.

 

En consecuencia, si se asume que existe una tasa de abandono conservadora del 15% para perros y 30% para gatos, se estima que existen alrededor de 1.1 millones de perros sin hogar en el Perú y 1 millón de gatos sin hogar en el ámbito urbano del país.

 

De otro lado, si se tiene en cuenta que muchos perros con hogar tienen acceso no controlado a la calle y ahí entran en contacto con aquellos que viven en situación de calle, se tendría entonces que aproximadamente 5 millones de perros pueden entrar en ciclo de reproducción, multiplicándose así de manera constante la población canina en el tiempo. A esto se agrega que según CPI, la principal forma en que se adquieren mascotas es por medio de regalos o compras (80.5% en perros y 65.2% en gatos), mientras que la adopción solo representa el 14.8% y 28.8% respectivamente.

EL ENVENENAMIENTO O SACRIFICIO ES INEFICIENTE

Los municipios que buscaron la eliminación masiva de perros y gatos optaron por envenenamientos, encierro en perreras en muy malas condiciones y sacrificios. Sin embargo, esto no detuvo la sobrepoblación ni la zoonosis, ya que no se redujo la transmisión de rabia ni se combatió el problema del constante ingreso de nuevos animales. Muy por el contrario, el envenenamiento solo arriesga la salud humana y espanta al turismo, pues la matanza no llega a diferenciar entre animales con familia o no, y estos son rápidamente reemplazados dada la venta informal y los bajos costos de adquisición.

 

Asimismo, las cifras sobre la rabia canina muestran que en Puno aún persiste por más de 20 años y en Arequipa, solo el año pasado, se han reportado 50 casos y en lo que va del año ya existen 21. Todo ello, a pesar de haberse implementado en ambas regiones políticas de vacunación y sacrificio de canes.

 

SUFRIMIENTO CONSTANTE DE ANIMALES

Los perros y gatos que viven o transitan por la vía pública sin supervisión sufren de forma diaria numerosos perjuicios, a pesar de que la ley 30407 reconoce a los animales vertebrados de compañía como seres sensibles. La mayor parte de ellos, consume alimentos en descomposición de los basurales exponiéndose a enfermedades, sufrir accidentes con materiales peligrosos o correr el riesgo de ser envenenados. También pueden ser atropellados y perecer sin atención.

 

Asimismo, al no estar castrados, participan de peleas por el control territorial de una zona y/o lograr la procreación con una hembra en celo, adquiriendo graves heridas que en algunos casos los pueden llevar a la muerte. Así también, se contagian de enfermedades de transmisión sexual altamente dolorosas. Las más conocidas y extendidas son el virus de inmunodeficiencia felina en el caso de los gatos o el Tumor Venéreo Transmisible Canino (TVT) en los perros, las cuales son costosas de tratar.

 

Esta sobrepoblación, también genera un clima de agresión hacia dichos animales por parte de las personas. Los animales, principalmente hembras, son abandonadas al preñarse y sus crías eliminadas con métodos caseros dolorosos e inhumanos o, en muchos casos, abandonados en la vía pública. A la vez, son agredidos (golpeados, envenenados, echados con agua caliente, etc.) cuando buscan comida o se refugian en las puertas de casas y establecimientos, o se reproducen en los techos, en el caso de los gatos.

 

En el caso de los animales con familia humana, el que éstos no estén esterilizados dificulta el control de su ansiedad, los cuidados sanitarios (orinan en diferentes zonas para marcar territorio) y problematizan la convivencia con la familia.

ESTERILIZACIÓN COMO SOLUCIÓN

La esterilización propuesta es una técnica quirúrgica que consigue la ausencia de celo y de la capacidad reproductiva, mejorando, además, notablemente el comportamiento de estos animales. Se realiza solo una sola vez en la vida del animal y detiene el círculo vicioso de la reproducción y el abandono.

 

En Chicago (EE. UU), la esterilización redujo un 54% de gatos de la calle, entre el 2007 y el 2016.

En México, un estudio concluyó que después de 20 años, la población se reduce entre un 79% y 92%.

 

Evidentemente, la esterilización no solucionará de forma automática los problemas de violencia contra los animales y de zoonosis pública. Sin embargo, si será útil contra las condiciones que originan estos problemas, evitándolos progresivamente en la medida en que se implemente de forma permanente, amplia y adecuada. Asimismo, es complementaria a las labores de vacunación, educación y de penalización del maltrato animal.

 

NO SUPONE COMPETENCIA CON LOS SERVICIOS VETERINARIOS PRIVADOS

Los servicios privados de esterilización de mascotas oscilan entre 100 y 700 soles. Un costo elevado y que muchas veces es considerado como un gasto que no supone una prioridad inmediata. Ello genera muchas veces que, ante el nacimiento de crías, se opte por deshacerse de ellas o de la mascota preñada por medio de envenenamiento, ahogamiento, ahorcamiento o métodos aún más crueles sin consecuencias legales, dado que resulta difícil denunciar y hacer cumplir la Ley N° 30407.

 

Por tanto, con o sin la existencia de servicios estatales de bajo costo para esterilizaciones, la población en general continuará sin usar los servicios privados. En consecuencia, los servicios estatales no constituirán una competencia real pues la experiencia comparada ha mostrado que los servicios veterinarios privados no han disminuido su demanda cuando se asumieron políticas públicas de esterilización de perros y gatos. Asimismo, debe tenerse presente que actualmente las veterinarias privadas ofrecen muchos otros servicios además de la esterilización.

 

Finalmente, debe considerarse que los animales en estado de abandono (sin hogar o ferales) no tienen familias que asuman los gastos y muchas veces las asociaciones voluntarias de protección animal no pueden asumir los costos de los servicios privados. En consecuencia, no estamos ante una competencia real a los servicios privados, ya que en los hechos no hay nadie que asuma el potencial gasto de las esterilizaciones a dichos animales.

 

Y SALE MÁS BARATO

Desde un análisis de costo-efectividad, el sacrificio como opción de control poblacional incluye altos costos de captura, mantenimiento, inyección y de disposición del cadáver. Ello representa un mayor costo y menores beneficios que optar por un control de la población mediante esterilización, que solo estima la captura, la esterilización y el cuidado post operatorio que puede realizarse en convenio con organizaciones protectoras de animales.

 

Asimismo, la matanza no combate el problema del constante ingreso de nuevos animales y puede afectar a animales ya vacunados, con lo que al final habrá menos población canina vacunada, lo que resultaría contraproducente para controlar la transmisión de la zoonosis.

 

Leer el proyecto de ley: http://tinyurl.com/y6hj3bzf

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *