Delegación de facultades: no existe el “cheque en blanco” la palabra de Alberto de Belaunde

Publicado en Diario exitosa: 15 de julio 2016

Es usual que el gobier­no entrante solicite al Congreso facultades delegadas para legis­lar sobre asuntos que con­sidera centrales y urgentes en su agenda de trabajo.

Por: Alberto de Belaunde

Es usual que el gobier­no entrante solicite al Congreso facultades delegadas para legis­lar sobre asuntos que con­sidera centrales y urgentes en su agenda de trabajo. Esto no debe entenderse como un “cheque en blanco” al Ejecu­tivo. Se trata de un mecanis­mo establecido en nuestra Constitución y que es abso­lutamente coherente en la lógica de pesos y contrape­sos de un estado de derecho.

Con la delegación de fa­cultades, el Ejecutivo puede emitir decretos legislativos que tienen la misma vigencia y efectos que las leyes apro­badas normalmente por el Congreso. ¿Pueden ser so­bre cualquier tema? No. Por­que no toda materia puede ser objeto de delegación de facultades. La Constitución prohíbe que se delegue las reformas constitucionales, la aprobación de tratados in­ternacionales, de leyes or­gánicas y de la ley de pre­supuesto. Por ejemplo, la propuesta del Ministerio de Apoyo a las Regiones pasará necesariamente por el Con­greso, pues para su creación es necesario modificar una ley orgánica.

Además, las facultades delegadas -que se otorgan por un periodo determina­do de tiempo- deben ser so­bre materias específicas ex­presamente señaladas por el propio Parlamento. ¿Pue­de el Ejecutivo excederse y legislar sobre materias que escapan a la delegación re­cibida? De suceder, el Con­greso lo puede rectificar de inmediato, pues es la institu­ción responsable de ejercer el control sobre lo promul­gado. La Comisión de Cons­titución del Congreso debe revisarlas y emitir un dicta­men en un plazo no mayor de 10 días, y en caso consi­derar que se ha excedido las facultades dadas, el pleno de­roga dichas normas.

Como vemos, la Consti­tución se ha asegurado que la delegación de facultades no termine quitándole al Le­gislativo su rol fundamental en el estado de derecho. No existe, pues, como señalamos al inicio, la posibilidad de un “cheque en blanco”.

Lo que sí permite la delega­ción es que un Ejecutivo en­trante pueda tomar acciones rápidas en favor del país. Por ejemplo, en materia de seguri­dad ciudadana y reactivación de la economía. Estamos con­vencidos que con la exposición que sobre el particular brinda­rá el futuro premier, Fernan­do Zavala, el nuevo Congre­so no tendrá problema alguno en delegar facultades al nue­vo gobierno.

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