BIOGRAFÍA

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Nací en Lima, el 20 de marzo de 1986. Estudié Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), donde me involucré en política estudiantil. Fui presidente del Centro Federado de Estudios Generales Letras, representante estudiantil ante la Comisión de Reforma del Plan de Estudios de Estudios Generales Letras, y representante estudiantil ante el Consejo de la Facultad de Derecho.

Me gusta aprender. Soy magister en Planificación Territorial y Gestión Ambiental de la Universidad de Barcelona y egresado de la Maestría de Gobierno y Gestión Pública del Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres. He estudiado un diploma en Gestión Pública y Políticas Públicas en la PUCP y soy egresado del Global Competitiveness Leadership Program de la Escuela de Negocios de la Universidad de Georgetown.

Me gusta enseñar. Dicté el curso de Responsabilidad Profesional del Abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad del Pacífico y el curso de Derecho Constitucional en la especialidad de CIencia Política de la PUCP.

Formé parte del equipo de plan de gobierno de Peruanos Por el Kambio (PPK), aportando en el capítulo sobre derechos humanos. Luego de esa experiencia, fui invitado a la lista congresal de dicho partido. En abril de 2016, gracias al apoyo de 29271 ciudadanos, fui elegido congresista de la República.

En el Parlamento, presidí la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, y la Comisión Especial Multipartidaria Encargada del Ordenamiento Legal (CEMOL). asi como secretario de la Comisión de Relaciones Exteriores y coordinador del Grupo de trabajo de reforma del Código Civil y Código de los Niños y Adolescentes. Actualmente presido la Comisión Investigadora de abusos sexuales en instituciones públicas y privadas.

Fui columnista en diario Altavoz, diario Exitosa y en Semana Económica. Actualmente escribo los domingos en Diario El Correo, y ocasionalmente en Diario El Comercio.

Por último el año 2017 publiqué el libro “mas allá del arcoíris” donde entrevisto a diferentes autoridades LGBTI en Latinoamérica.

 

¿POR QUÉ SOLO HABLAS DE ESOS TEMAS?

En redes sociales, de cuando en vez, alguien me reprocha el “solo” ocuparme de temas vinculados a los derechos de la población lesbiana, gay, trans y bisexual (LGTB). Incluso esta semana una congresista fujimorista trató de descalificarme acusándome de ser un “congresista monotemático”. Esto es fácilmente contrastable, pero responderé para poder plantear una reflexión más amplia.

Empecemos con la respuesta directa al cuestionamiento. Mi agenda de trabajo tiene como uno de sus ejes principales el reconocimiento de derechos LGTB, pero no es el único. Y menciono solo algunos de los otros temas que estoy trabajando: Como coordinador del grupo de trabajo de reforma del Código Civil, soy uno de los promotores de la reforma de la capacidad jurídica de personas con discapacidad, para asegurar que puedan vivir una vida autónoma donde se respeten sus derechos humanos. Otro punto importante es las reformas institucionales para tener un mejor Congreso: soy autor de los proyectos para mejorar el análisis costo beneficio de los proyectos de ley y para regular mejor el nombramiento de autoridades (TC, Defensoría y BCR), y coautor del proyecto que plantea un cambio radical en el control ético de la labor congresal. Como congresista elegido por Lima, impulso distintas acciones de control a la gestión del alcalde de Lima, así como iniciativas para mejorar la ciudad. Hay otros temas que vengo trabajando – regulación del cannabis medicinal, reformas electorales, legislación contra el abuso de menores – que con gusto puedo detallar en otro artículo.

Pero independientemente de ello, no deja de llamar la atención el fondo del asunto. No recuerdo haber visto en el pasado reclamos similares a quienes han centrado parte de su labor parlamentaria en un tema específico. Hemos tenido congresistas abocados a la promoción de derechos de las mujeres, al impulso de la agenda de pueblos originarios, a la reivindicación de las personas con discapacidad, por mencionar algunos ejemplos. ¿Por qué en esos casos no se produce un “reproche” similar al que recibo por tener como una prioridad la agenda de derechos LGTB?

La explicación para mí es clara: la agenda de derechos LGTB es vista por muchos como algo menor, un asunto que no es de relevancia nacional, casi una frivolidad. Por supuesto, quienes hacen esas valoraciones no son parte de la comunidad LGTB y no conocen su preocupante realidad en el país.

El informe 175 de la Defensoría del Pueblo está dedicado a esta problemática. La primera conclusión a la que llega dicho organismo es: “Las personas LGTB afrontan una serie de problemas en el ejercicio de sus derechos a causa de los prejuicios, estereotipos y estigmas que existen sobre su orientación sexual e identidad de género. Esta situación los convierte en un grupo vulnerable y proclive a sufrir agresiones y ataques contra su vida e integridad, discriminación, insultos, exclusión y negación de derechos no solo de parte de las autoridades o terceras personas, sino incluso, por su propia familia y entorno más cercano”. El informe incluye cifras como las del Ministerio Público que habla de 38 crímenes de odio en el periodo 2012-2014, y documenta muy bien las dificultades de dicha población para culminar sus estudios escolares, acceder a empleo digno y recibir la atención necesaria de los servicios de salud.

El informe de la Defensoría incluye una serie de recomendaciones para distintas entidades del Estado. En lo que refiere al Congreso de la República, recomienda: la aprobación de una ley contra crímenes de odio, la aprobación de la unión civil y la aprobación de una ley de identidad de género. Tres de las iniciativas que vengo impulsando.

Como uno de los dos congresistas abiertamente gay, siento también un deber moral de representación de una población que ha sido históricamente excluida del Estado y marginada de la sociedad. Y como abogado comprometido con los derechos humanos no puedo quedarme callado ante la falta de reconocimiento, respeto y tutela de los derechos LGTB. Seguiré hablando de estos temas, y hablaré más fuerte cuando se pretendan ignorar o minimizar como ha ocurrido en la última semana. Esto no se llama “obsesión”, se llama empatía. Algo que falta mucho en el debate político en nuestro país.

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#Alberto de Belaunde

PUBLICADO EN #Altavoz

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